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Empezar un negocio de cero puede ser una tarea muy demandante, ya que necesitamos tener bien definidos algunos aspectos empresariales, tales como el giro y el tamaño, pues basándonos en esos dos criterios tendremos que desarrollar la estrategia de negocio para cumplir con pautas fiscales y legales que repercutirán en cuestiones como incentivos y sanciones.

Un negocio exitoso está bien pensado, planeado y organizado desde el primer momento, puesto que es indispensable trazar el camino que nuestra empresa recorrerá o nos toparemos con trabas e inconvenientes más veces de las que quisiéramos, siendo el crédito empresarial al cual tendremos acceso uno de los ejemplos más típicos.

Entonces, ¿por dónde empezar? Primero, debes conocer las diferencias entre cada tipo de empresas, así sabrás qué es lo que mejor se ajusta a tu negocio y podrás definir los pasos a seguir en el futuro próximo; una forma rápida y sencilla de conocer la clasificación a la que pertenece tu negocio es mediante el número de empleados y el rango de distribución.

Microempresas

Este tipo de empresas son las más populares e interactuamos con ellas día a día; constan de 1 a 10 empleados, operan localmente y poseen un presupuesto limitado. Aquí es donde existe mayor potencial de crecimiento, y se calcula que estas empresas generan 4 millones de pesos, o menos, al año.

Algunos ejemplos de microempresas son la heladería, el café o los abarrotes de tu colonia, lugares que comenzaron con poco y han ido creciendo pero aún cuentan con pocos empleados y con un único local. Uno de los problemas encontrados frecuentemente en este sector son la nula, poca o inadecuada capacitación laboral, además de que se recurre a esta opción, en la mayoría de las veces, por carencia de oportunidades laborales formales o debido a sueldos raquíticos.

Sin embargo, son una parte importante de la economía de cualquier país y, al ser la base de la pirámide, sostienen a las empresas más grandes. Conforman el 95% de empresas a nivel nacional, además de constituir el 15% del PIB en el país.

Empresas pequeñas

En las empresas pequeñas podemos encontrar a un único propietario, o bien pueden ser manejadas por una sociedad. En cuanto a número de empleados, el rango va de 11 a 35, y se estima que al año generan entre 5 y 100 millones de pesos en ventas.

De igual manera, operan localmente, y algunos ejemplos de empresas pequeñas incluyen tiendas de conveniencia, restaurantes y hoteles privados, firmas de abogados y arquitectura, y tintorerías, por mencionar algunos. Aquí ya habrá diferencias en cuanto a autorización regulatoria, pues una empresa de contabilidad doméstica solamente requiere una licencia comercial para operar, mientras que guarderías, orfanatos y casas de retiro precisan regulaciones muy estrictas. Aportan cerca del 15% de empleos en México y representan el 14% del PIB en el país.

Empresas medianas

Una empresa puede considerarse como mediana cuando su equipo de trabajo consta de 35 a 100 personas y al año genera más de 100 millones de pesos en ventas. Para llegar a esta categoría se requiere tiempo, esfuerzo y dedicación, además de un crecimiento lento y orgánico pero constante. Aquí podemos encontrar mayor capital de inversión destinado a locales, equipos y contratación, lo cual, eventualmente, llevará a la empresa a convertirse en una corporación.

Algunos ejemplos de empresas medianas son cadenas de restaurantes, aseguradoras, constructoras y empresas lácteas. Representan cerca del 1% de empresas en el país, pero conforman el 15% del total de empleos, además del 22% del PIB en el país. 

Conocer la categoría en la que nuestro negocio se encuentra es importante porque existen gran número de ayudas locales y nacionales destinadas a cada categoría, como exenciones fiscales, préstamos con intereses del 0%, ayudas para el alquiler, y subvenciones para reformas, como ampliaciones del negocio o renovaciones tecnológicas.

El emprendimiento nunca ha sido fácil, salir de la zona de confort nunca será sencillo ni, valga la redundancia, cómodo, pero tampoco se han formado grandes empresas de la noche a la mañana, y el camino siempre es pedregoso, arduo y riesgoso; por tanto, si quieres hacer crecer tu negocio, es imprescindible que organices cada aspecto del mismo, de principio a fin, así tendrás contemplado cualquier percance y siempre tendrás armas disponibles.

Y bien, ahora que conoces la categoría a la que pertenece tu empresa, puedes definir mejor tus metas a corto, mediano y largo plazo, además de buscar más información sobre cómo ascender al siguiente nivel. ¡Espero este blog haya sido de ayuda! Nos leemos pronto con más información sobre pymes y emprendimiento.